¿Cómo seríamos si hubiéramos nacido en otro país? ¿El entorno, determina nuestra personalidad? ¿Y… cómo sería yo si hubiera nacido en Barcelona?

Estas preguntas me asaltaron hace unos días cuando unos amigos me decían: “…después de más de diez años en Barcelona y con familia catalana, tú ya eres de aquí”. ¿Sí? ¿Lo era? ¿Lo soy? ¿Quién soy?


Me acomodé en el sofá e imaginé una conversación con quien fuera mi hermana gemela catalana, a fin de dilucidar estos misterios. Para comenzar con un tópico, la llamé Pilar.

*** La Paula y la Pili en Can Giró ***

—Hosti… ¿Ya estás con estos hierbajos argentinos? —me dijo la Pili, casi con asco.

—El mate no es ni rico ni feo, es como es. Es el micrófono de la filosofía espontánea, es la voz de una sociedad, es la hermandad entre las clases. En el mate están los cimientos de una humanidad… ¡unida! —dije y me proyecté en el balcón presidencial de la Casa Rosada —¿Querés uno? —concluí y le extendí la mano.

—Uuaah… —la Pili bostezó y respondió —No.

—No te ortivés, Pili.

—Es que no m’agrada. Però, tienes dulce de leche? —pregunto medio en catalán y medio en castellano.

—Sabés que ya no compro. Me resulta demasiado dulce… —dije con culpa.

—Cóm que no t’agrada? —agarró el mate, le dio un sorbo con asco y siguió hablando a la bombilla —A mí m’encanta. Podría rellenar ensaimadas con ese elixir dorado. Su brillo encandila mis papilas gustativas. Su sabor despierta un placer en mi interior que…

—Uuaah… —bostecé yo. —Ja prou, Pili. Es un mate, no un micrófono…

 

***

El dulce de leche me empalaga un poco, y la ensaimada me parece sosa. A veces hablo mucho y otras soy una corta rollos, o corta mambo, o… ¿Cómo lo decíamos en Argentina? Qué indefinición. 

En fin, creo que soy más Pili de lo que asumo y menos Paula de lo que me gustaría. De lo que sí estoy segura es de que me revienta que me digan que se me fue el acento argentino, y que me encanta que duden sobre si soy de Baleares o Girona cuando habló catalán.

No sé quién soy hoy, y mucho menos mañana, porque mientras mi argentinismo involuciona, mi pluralidad crece. Y si no llego a un entendimiento sobre con qué acompañar el mate, tengo un plan, no pasa nada: cuando me inviten a una calçotada me llevo chorizos criollos para acompañar la velada.

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