Voy subiendo Paseo de Gracia en bicicleta y en la oscuridad de la noche, veo que los edificios se visten de rosa. Qué lindo. Qué cuqui. Qué coqueto. Qué… ¿qué pasa?

Entre pedaleo y pedaleo caigo en que está por concluir el Día Mundial de la Lucha Contra el Cáncer de Mama. ¡Como siempre llego tarde a todo! Menos a los semáforos, me digo mientras freno en Diagonal. En esa esquina y con el rosa bañando la cuidad tomo consciencia de la existencia de mi pecho. Sujeto mis lolas –o lolitas- sin que nadie me vea, les sonrío y les lanzo un besito con ruido. Mientras les doy ese mimo pienso en todas las veces que las mujeres nos tocamos las lolas…

Cuando llegamos a casa y… ¡las liberamos! ¡Sí! Adiós al carcelero sujetador. Hola a la alegría, a la libertad y al confort. Un masajito para relajar tensiones, y ahhh… Ya si nos servimos una copa de vino el placer es máximo.
Cuando nos ponemos escote. ¡Uuuh!. Las acomodamos por encima del push-up, las menos agraciadas, y sueltitas y a lo loco las de busto grande y turgente. Les damos un meneito suave de cara al espejo, y con el pecho en alto salimos a romper corazones.
Cuando estamos con un chico en la intimidad… Unos pellizquitos y ¡pop! Nosotras y ellas, listas para la diversión y el amorrrrr  .
Cuando estamos aburridas… en casa sin hacer nada en particular o en la oficina frente al ordenador, cuando no tenemos trabajo -y nadie nos ve-, ¿no les pasa?

Y sobre todo cuando nos hacemos los auto-tests para ver si nuestras queridas lolas están tan sanas como hermosas. Oh. Un momento. Eso no lo hacemos. O sea que nos tocamos por estética, por placer y hasta por aburrimiento, ¡¿y no lo hacemos por salud?!

Para cuando llegué a casa ya eran más de las diez de la noche, un poco tarde, pero mis lolas no pueden esperar. Las tuyas tampoco. Si de verdad las querés tomate 5’ hoy y seguí estas instrucciones:

check 1

1. Presioná con algo de fuerza tus pezones y controlá si sale sangre o cualquier otro fluido corporal.

2. Con los dedos juntos, hacé un tacto vertical hacia arriba y hacia abajo en busca de texturas anómalas.

cáncer de mamas lolas

3. Frente al espejo y con las manos en las caderas mirá si la piel tiene rojeces, cambios de tono o textura.

4. Mirá si el contorno de tu pezón está bien definido.

5. Observá si hay bultitos o depresiones.

6. Ponete cómoda en la cama y hacé movimientos circulares con tus dedos cerrados a la altura de la axila.

7. Repetí el movimiento debajo de tus lolas y chequeá si tenés bultitos.

Si te resultó útil compartí la publicación, así más mujeres serán conscientes de que con un simple auto-test y una detección a tiempo, se salvan vidas, y lolas.

 

Paula Celeste.

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